Prevención diaria

Cómo cuidar tus ojos en verano si usas lentillas: piscina, playa y aire acondicionado

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Cómo cuidar tus ojos en verano si usas lentillas: piscina, playa y aire acondicionado

Meta descripción: Aprende cómo cuidar tus ojos en verano si usas lentillas: qué hacer antes de ir a la piscina o la playa, cómo evitar la irritación y qué señales obligan a consultar.

En verano, mucha gente relaja rutinas, se ducha más a menudo fuera de casa, pasa por la piscina y se pasa el día entre aire acondicionado y calor exterior. Para quien lleva lentillas, esa mezcla puede irritar los ojos y aumentar el riesgo de infección si no se toman precauciones sencillas. La buena noticia es que no hace falta complicarse: con unas pocas normas claras puedes proteger tu visión sin renunciar a tus planes.

Respuesta rápida

La regla principal es simple: no uses lentillas para nadar ni para ducharte, evita que entren en contacto con agua y lleva siempre unas gafas de repuesto. Si una lente se moja, retírala cuanto antes y sigue las indicaciones de limpieza o sustitución según el tipo de lente y la recomendación de tu óptico.

Por qué agua y lentillas no son buena combinación

Las lentillas y el agua no se llevan bien porque el agua puede deformar la lente, hacer que se adhiera al ojo y facilitar pequeñas lesiones en la córnea. Además, el agua no está libre de gérmenes. Eso incluye agua del grifo, de la piscina, del mar, de lagos y también la del jacuzzi o la ducha.

Cuando la superficie del ojo se irrita, los microbios tienen más facilidad para entrar. Por eso, en verano conviene tratar las lentillas como un dispositivo que debe mantenerse lejos de cualquier contacto innecesario con agua.

Qué hacer antes de ir a la piscina o a la playa

Antes de salir, deja preparado un pequeño kit:

  • unas gafas graduadas de repuesto;
  • el estuche de las lentillas;
  • solución desinfectante adecuada;
  • toalla limpia;
  • si tu especialista te lo recomienda, gafas de natación graduadas.

Si vas a nadar, quítate las lentillas antes de entrar en el agua. No merece la pena arriesgarse por comodidad. La visión puede resolverse con gafas de repuesto o con protección específica para nadar.

Qué hacer si el agua toca la lente

Si una lentilla entra en contacto con agua:

  1. retírala lo antes posible;
  2. no la vuelvas a poner sin revisar el tipo de lente;
  3. si es desechable diaria, lo más prudente es desecharla;
  4. si es reutilizable, sigue el sistema de limpieza y desinfección recomendado por el fabricante o por tu óptico;
  5. no guardes nunca lentes en agua ni uses agua para enjuagarlas.

Si notas que la lente molesta, raspa o se pega, no fuerces su uso. Retírala y deja descansar el ojo.

Hábitos útiles para el verano

Lava y seca bien las manos

Antes de tocar las lentillas, lávate las manos con agua y jabón y sécalas por completo. Las manos húmedas o con restos de crema solar facilitan la irritación.

Evita dormir con ellas

Dormir con lentillas, salvo indicación expresa de un especialista, aumenta el riesgo de complicaciones. En verano, cuando el cansancio y los viajes desordenan horarios, es todavía más importante no saltarse esta regla.

Cambia el estuche con regularidad

El estuche también necesita mantenimiento. Límpialo con la solución adecuada, déjalo secar al aire y cámbialo con la frecuencia recomendada por tu profesional de salud visual.

No mezcles solución nueva con la vieja

La solución de mantenimiento no se “rellena”. Vacía, limpia y usa siempre producto fresco.

Ten un plan B para ver bien

Lleva siempre unas gafas actualizadas. Son la salida más práctica si tienes que quitarte las lentillas por irritación, agua o molestias.

Señales de alarma que no conviene ignorar

Si usas lentillas y notas alguno de estos síntomas, retíralas y consulta cuanto antes:

  • ojo rojo o irritado;
  • dolor que empeora incluso después de quitar la lente;
  • sensibilidad a la luz;
  • visión borrosa repentina;
  • lagrimeo inusual o secreción.

Estas señales pueden apuntar a una infección o a una lesión de la córnea. Cuanto antes actúes, mejor.

Errores comunes en verano

  • nadar con lentillas por comodidad;
  • ducharte con ellas puestas;
  • guardar la lente en agua o en un vaso improvisado;
  • no llevar gafas de repuesto;
  • pensar que “solo ha sido un momento” y seguir usándolas;
  • usar soluciones o estuches viejos durante semanas.

Preguntas frecuentes

¿Puedo usar lentillas en la piscina si llevo gafas de natación?

No es lo ideal. Las gafas reducen el contacto con el agua, pero no eliminan del todo el riesgo. Lo más prudente sigue siendo quitarte las lentillas antes de entrar.

¿Y si solo me ducho con ellas puestas?

Mejor no. La ducha también supone contacto con agua y, por tanto, más riesgo de irritación e infección.

¿Qué hago si el ojo me queda rojo después de bañarme?

Retira la lente, no la vuelvas a usar hasta revisar el caso y consulta si el enrojecimiento, el dolor o la visión borrosa persisten.

¿Necesito gafas graduadas de repuesto aunque use lentillas todos los días?

Sí. Son muy útiles si tienes que quitarte las lentillas de forma imprevista.

Fuentes

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*Aviso: Parte de la información incluida en este artículo puede haber sido generada o asistida por herramientas de inteligencia artificial. El contenido se ofrece únicamente con fines informativos y no sustituye el consejo médico profesional. Consulta siempre con tu médico o especialista.
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Sobre este contenido

La información proporcionada en este artículo es de carácter general y no constituye asesoramiento médico personalizado. Consulta con tu médico o profesional de salud para tu situación específica.