Alimentación

Lavado de manos al cocinar: cuándo hacerlo para reducir riesgos alimentarios

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Lavado de manos al cocinar: cuándo hacerlo para reducir riesgos alimentarios

Respuesta rápida

Lávate las manos con agua y jabón antes de empezar a cocinar y vuelve a hacerlo después de tocar alimentos crudos, basura, mascotas, el móvil, dinero, la cara o de ir al baño. Esta medida reduce el riesgo de llevar microorganismos de una superficie o alimento a otro.

Los guantes no reemplazan el lavado de manos. Si se usan, deben estar limpios, cambiarse cuando corresponde y no convertirse en una excusa para tocar alimentos y objetos contaminantes sin interrupción.

Cuándo conviene lavarlas durante la preparación

El lavado no es solo el paso previo a abrir la nevera. Hazlo de nuevo al pasar de carne, pescado, huevos o verduras sin lavar a un alimento listo para comer, como una ensalada ya preparada, pan o fruta lavada. También después de limpiar una encimera, vaciar el cubo de basura o manipular envases sucios.

Organizar la cocina reduce los lavados de urgencia: prepara primero los alimentos que se comerán sin cocción, después los vegetales que vayan a cocinarse y deja carnes, pescados y huevos para el final. No es una regla absoluta, pero ayuda a separar tareas y utensilios.

Cómo hacerlo sin complicarlo

Moja las manos, aplica jabón y frota palmas, dorsos, entre los dedos, pulgares, puntas de los dedos y muñecas. Aclara bien y sécalas con una toalla limpia de uso individual o con papel. El objetivo es retirar suciedad y microorganismos; un enjuague rápido sin jabón puede no ser suficiente.

Mantén las uñas cortas y limpias cuando vayas a preparar comida. Si tienes una herida, protégela con un apósito adecuado; si está infectada, supura o no puede cubrirse de forma segura, evita manipular alimentos para otras personas y consulta a un profesional sanitario.

No laves la carne o el pollo para «limpiarlos»

Lavar piezas crudas bajo el grifo puede salpicar microorganismos hacia el fregadero, encimera, vajilla o alimentos cercanos. La cocción completa es la medida destinada a reducir el riesgo microbiológico en esos alimentos. Limpia después las superficies y utensilios que hayan entrado en contacto con crudos y lávate las manos antes de continuar.

El agua y jabón son para las manos; no uses jabón, lejía ni desinfectantes domésticos directamente sobre alimentos. Para frutas y verduras que vayas a consumir crudas, sigue las pautas de lavado con agua potable y evita mezclarlas con tablas o cuchillos usados para productos crudos de origen animal.

Guantes y gel hidroalcohólico: qué pueden y qué no pueden hacer

Los guantes pueden ser útiles para una tarea concreta, por ejemplo, cubrir una lesión correctamente protegida, pero se contaminan igual que la piel. Cámbialos tras tocar crudos, residuos o superficies sucias; no uses el mismo par para abrir un cajón, responder al móvil y montar una ensalada.

El gel hidroalcohólico es una alternativa cuando no hay agua y jabón, pero si las manos están visiblemente sucias o grasientas, prioriza lavarlas. En cocina doméstica, disponer de jabón, agua y un secado limpio es la opción más sencilla y fiable.

Cuándo no cocinar para otras personas

Si tienes diarrea, vómitos, fiebre asociada a una infección, lesiones infectadas en las manos o una enfermedad que pueda transmitirse a través de alimentos, evita preparar comida para otras personas. Si los síntomas son importantes, persistentes o afectan a un niño, persona mayor, embarazada o inmunodeprimida, busca orientación sanitaria.

Estas medidas reducen riesgos, pero no sustituyen la conservación a temperatura segura, la separación entre crudo y cocinado ni la cocción suficiente. La seguridad alimentaria depende de toda la cadena de preparación.

Fuentes oficiales

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